El consumo de drogas es una de las mayores preocupaciones de los padres cuando nuestros hijos entran a la etapa de la adolescencia

El consumo de drogas empieza cada vez a edades más tempranas. Hay estudios que indican que el consumo comienza entre los 12 y 14 años, por lo regular inician con alcohol y tabaco y posteriormente marihuana, cocaína, cristal entre otras. Entre más joven se inicia el consumo, mayor es el riesgo de acelerar este progreso a estupefacientes más potentes y adictivos.
Para evitar que nuestros niños y adolescentes sean víctimas de una adicción es importante estar alertas.
Factores de riesgo

- Genética: La herencia genética puede influir en la predisposición a la adicción
- Edad de inicio: Comenzar el consumo de sustancias a una edad temprana es uno de los mayores predictores de adicción en el futuro.
- Problemas de salud mental: Trastornos como el estrés crónico, la depresión y la ansiedad pueden aumentar la vulnerabilidad.
- Rasgos de personalidad: La impulsividad, la baja autoestima, la búsqueda de sensaciones y una actitud favorable hacia las drogas son factores de riesgo.
- Curiosidad: El deseo de experimentar con sustancias nuevas también puede influir.
- Experiencias traumáticas: Haber sufrido adversidad o trauma durante la infancia o la adolescencia incrementa el riesgo.
- Antecedentes familiares de adicción: El consumo de drogas por parte de padres o familiares directos es un factor de riesgo significativo.
- Clima familiar negativo: La falta de comunicación, los conflictos familiares excesivos, el rechazo o el exceso de protección pueden contribuir al consumo.
- Mala supervisión parental: La falta de reglas claras y la ausencia de una supervisión adecuada en el hogar aumentan la probabilidad de que los jóvenes consuman.
- Abuso físico o sexual: Haber sufrido abuso dentro del entorno familiar es un factor de riesgo importante.
- Disponibilidad de drogas: La facilidad con la que se pueden conseguir drogas en el entorno local aumenta el riesgo de consumo.
- Presión del grupo: La influencia de amigos que consumen drogas puede ser determinante, especialmente en la adolescencia.
- Exclusión social: La sensación de no pertenecer a un grupo o la marginación pueden llevar al consumo como forma de evasión.
- Normas sociales permisivas: Una actitud tolerante hacia el consumo de drogas y alcohol en la sociedad o en un entorno específico incrementa la exposición.
- Factores socioeconómicos: La pobreza, la debilidad institucional y la falta de oportunidades pueden ser factores de riesgo en comunidades vulnerables.
Medidas para prevenir el consumo

Fomentar la autoestima
Desde la infancia los padres deben estar atentos a la forma en que se desarrolla la autoestima de sus hijos. Es importante acompañarlos, quererlos, entenderlos y en todo momento comunicarse con ellos. Hay que adoptar medidas que estimulen que el niño tenga un buen concepto de sí mismo, lo que es un factor que tiene un gran impacto en la autoestima. Un joven con una buena imagen de sí mismo y una buena sensación de autovalor tiene menos riesgos de recurrir a las drogas, mientras que una baja autoestima por factores como un bajo rendimiento escolar, es una causa que lleva a muchos jóvenes a la adicción.
Mantener una buena comunicación
Mantener un buen canal de comunicación con los padres es una forma de reducir el miedo y la incertidumbre de los hijos frente a todos los cambios que ocurren en su cuerpo y en su mente en la adolescencia. El diálogo constante entre padres e hijos es fundamental, Aunque los hijos suelen rehuir de los padres, el diálogo debe favorecer un entendimiento entre las partes para saber qué está haciendo el hijo en cada momento. Los padres extremadamente autoritarios o exigentes pueden generar tensión en la relación que lleve a su hijo a buscar apoyo o consejo en terceros, lo que no siempre es conveniente.
Estimular que tengan una conducta responsable
Es muy importante aportar valores. Tanto la escuela como la familia deben enseñar e inculcar unos valores que el adolescente debe crear como propios. Cuando los adolescentes han aprendido a respetar los límites y las normas impuestas por sus padres, tienen un modelo de conducta a seguir y una conducta más responsable. Por lo general uno de los límites se refiere al uso de sustancias que pueden hacerles daño, como es el caso de las drogas, el cigarrillo y el alcohol.
Conocer las actividades que realiza tu hijo y fomentar actividades de ocio
Si bien en esta etapa los adolescentes tienen muchas actividades fuera del hogar, es necesario que tengamos conocimiento del entorno del adolescente. No hace falta ejercer un control exhaustivo sobre los hijos, pero debemos saber quiénes son sus amigos, los lugares que frecuencia, sus actividades porque no sabemos de qué manera pueden llegar los malos hábitos y costumbres en su vida. Crear buenas relaciones entre el grupo de iguales, familia y colegio es fundamental también para detectar problemas. Fomentar actividades de ocio tanto entre padres e hijos como entre hermanos y amigos, es importante para crear hábitos de ocio que fomenten el deporte y la práctica de diversas actividades. Con ello se mantienen ocupados y adquieren rutinas estables.
Hablar sobre las drogas
En ocasiones este puede ser un tema difícil de tratar, pero hay que hacerlo lo antes posible. El adolescente necesita de una total información sobre el tabaco y otras drogas desde el colegio o el instituto y desde casa. Es la sociedad en general quien debe también educar e informar sobre los peligros que suponen el uso repetitivo de estos hábitos. El mejor momento para hablar de este tema es cuando tu hijo hace alguna pregunta. Sin embargo, se debe aprovechar cualquier oportunidad para plantear el tema y hablar abiertamente sobre ello.
ES VITAL PONERSE EN CONTACTO CON PROFESIONALES ANTE LA SOSPECHA O CONFIRMACIÓN DEL CONSUMO DE CUALQUIER DROGA, PARA VALORAR LA SITUACIÓN DE MANERA CONJUNTA Y REALIZAR UNA INTERVENCIÓN PRECOZ.
